
YORGOS LANTHIMOS
Yorgos Lanthimos (Atenas, 1973) es un cineasta griego que ha redefinido el cine contemporáneo con una obra marcada por el absurdo, la alienación y una estética quirúrgicamente calculada. Formado inicialmente en dirección de cine y televisión en la Hellenic Cinema and Television School S1812tavrakos, Lanthimos comenzó su carrera en la publicidad, el teatro y el video experimental antes de dirigir su primer largometraje, Kinetta (2005), donde ya se vislumbra su obsesión por el cuerpo y el comportamiento ritualizado. Su consagración llegó con Dogtooth (2009), galardonada en Cannes, que lo posicionó como una voz singular dentro del llamado “weird wave” griego. A partir de ahí, sus películas —entre ellas Alps (2011), The Lobster (2015), The Killing of a Sacred Deer (2017), The Favourite (2018), Poor Things (2023) y Kinds of Kindness (2024)— han explorado con humor negro, frialdad estilística y precisión formal las estructuras sociales que regulan el deseo, el lenguaje y el poder. Su estilo visual —con encuadres geométricos, movimientos calculados y lentes angulares que distorsionan la percepción— es inseparable de su mirada crítica sobre lo humano. A través de una filmografía cada vez más expansiva y audaz, Lanthimos ha desarrollado un cine donde la incomodidad no es un efecto, sino una estrategia ética: mostrar el artificio de lo que llamamos normalidad.



ANATOMOPATÓLOGO
DE LA CARNE
Y EL SÍMBOLO
La filmografía de Yorgos Lanthimos es un universo donde lo cotidiano se deforma hasta rozar lo grotesco, donde las estructuras sociales se revelan como ficciones tan absurdas como opresivas. Valiéndose de la poética del extrañamiento, el director griego ha construido un cine que no busca representar la realidad, sino diseccionarla, descomponerla y reensamblarla con sus propias reglas. En cada película podemos observar cómo los personajes intentan habitar un mundo sin sentido aparente.
filmografía
Su primer largometraje ya anuncia el estilo de Lanthimos: personajes alienados, comunicación rota, y una obsesión por los cuerpos como vehículos de comportamiento ritualizado. La narrativa casi inexistente convierte a Kinetta en un estudio sobre la repetición y el vacío. Aquí no hay explicación, solo acción mecánica. Es una obra que más que contar, observa. El germen de su estilo ya está plantado: el sinsentido como estética.


Ganadora en Cannes (Un Certain Regard), esta película marca su irrupción en la escena internacional. Una familia mantiene a sus hijos aislados del mundo exterior, deformando su lenguaje, su percepción de la realidad y su capacidad de agencia. Lanthimos explora el lenguaje como prisión y el poder como perversión doméstica. Es una distopía íntima donde lo anómalo se vuelve norma. Aquí la crítica social es feroz, pero disfrazada de fábula. Conexión: Dogtooth radicaliza lo propuesto en Kinetta, llevando la deshumanización a una célula social: la familia. El cuerpo sigue siendo central, pero ahora se codifica a través del lenguaje.

Una organización ofrece reemplazos humanos para ayudar a dolientes a sobrellevar la muerte de sus seres queridos. En esta premisa surreal, Lanthimos examina el duelo y la identidad como performance. La mecánica emocional se despoja de autenticidad. Lo humano se convierte en rol, en máscara. Aquí, la imitación reemplaza al afecto, y el cuerpo vuelve a ser objeto: esta vez, un simulacro. Conexión: En Alps, la teatralidad se institucionaliza. Si en Dogtooth el lenguaje era domesticado, aquí la identidad entera es un artefacto que se intercambia, una ficción negociable.


Su primer film en inglés traslada sus obsesiones a un escenario distópico donde ser soltero es ilegal. Los solteros son transformados en animales si no encuentran pareja en un plazo determinado. Una sátira despiadada sobre el amor como institución social, el individualismo y la presión por encajar. El humor negro alcanza aquí una de sus cúspides. El lenguaje es nuevamente automatizado, casi robótico, y las relaciones humanas son sistemas cerrados de reglas absurdas. Conexión: The Lobster cristaliza su visión del individuo en conflicto con las instituciones. El amor, como la familia (Dogtooth) y el duelo (Alps), no es más que otra convención estéril. La crueldad está en la normalización de lo absurdo.
Inspirada en la tragedia griega de Ifigenia, esta película marca un giro hacia el horror psicológico. La deuda moral se convierte en castigo físico. La lógica mítica se impone a la realidad médica, y el resultado es perturbador. Aquí la culpa no se enuncia: se ejecuta. El universo clínico del protagonista (un cirujano) es subvertido por lo inexplicable. La interpretación sigue siendo rígida, y la voz monocorde vuelve como síntoma de una humanidad anestesiada. Conexión: Esta obra conecta con Dogtooth desde lo ritual, y con The Lobster desde la fatalidad de las reglas sociales. Pero añade un elemento nuevo: el castigo como restitución moral, un eco trágico que amplía su alcance simbólico.


Aunque es una película de época, The Favourite es absolutamente lanthimiana. El palacio real funciona como microcosmos enrarecido donde las pasiones humanas (poder, deseo, venganza) se expresan a través de intrigas y humillaciones. El lenguaje recobra su riqueza, pero está cargado de veneno. La cámara se vuelve más barroca, más lúdica, sin abandonar el extrañamiento. Conexión: Aquí las máscaras ya no son impuestas desde fuera, sino asumidas como estrategia de supervivencia. El artificio no solo se tolera: se celebra. Es un giro estético que mantiene su núcleo temático.
Una relectura feminista de Frankenstein con un tono exuberante y grotesco. Emma Stone encarna a una mujer renacida con la mente de una niña, en un viaje de emancipación sexual, filosófica y existencial. Lanthimos abraza lo hiperbólico y estiliza la anormalidad. El cuerpo femenino —antes reprimido o ritualizado— ahora se libera con brutal belleza. La estética visual rompe con sus filmes anteriores, pero el impulso sigue siendo el mismo: cuestionar qué significa ser humano. Conexión: Poor Things podría leerse como antítesis de Dogtooth: allí, una mujer domesticada; aquí, una mujer indomable. La mirada del director se vuelve más ética, más empática, aunque igual de inquietante.

Estructurada en tres relatos independientes, esta obra continúa la exploración de Lanthimos sobre el control, el deseo y la obediencia. El lenguaje vuelve a ser afectado, las situaciones rozan lo surreal, y el absurdo deviene norma. Se percibe aquí una vuelta al minimalismo emocional de Alps y The Lobster, pero con una madurez estética y conceptual que consolida su universo. Conexión: Es una recapitulación implícita de sus temas recurrentes: la voluntad contra el sistema, la identidad como construcción, la violencia como lenguaje.